Poesía breve de un verano nublado
Yo conozco el mary también conozco a Imaz en sunga;
el mar me mira con su azul intenso, azul marino;
Imaz me mira con su sunga amarilla, amarillo Imaz.
Nunca sale el sol en Brasil,
nunca vi una sirena de pelo largo;
me acuerdo de Talleres y Saporiti,
y mis ojos comienzan a llorar.
Yo conozco al cangrejo y al calamar,
conozco el patito flotante de Imaz y
no conozco la concha de mar,
la busco en esta playa pero
el que vende choclos dice que no está.
Imaz es mi amigo y me ayuda a buscar,
a él también le gusta pero no la puede atrapar.
Entonces jugamos al chin chon,
él con su sunga amarilla,
yo pensando por qué la usará.
No se escucha tango en los bares,
sólo a Imaz que pide una más,
no hay batida de cereza, es morango,
Imaz me quiso engañar.
Felices los días nublados
porque siempre nos acompañarán,
felices los brasileños
porque por un año no nos verán,
felices Imaz y yo
porque juntos hacemos un par,
de giles.
Santiago

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