5.17.2006

Talleres de mi tristeza

Yo no elegí ser de Talleres, me tocó como me tocaron tías, cuerpo y alguna que otra novia; Talleres me buscó, me mostró sus goles una noche de otoño del 80 cuando anotó cuatro veces ante Platense. Yo lo vi ganar, estaba contento, me gustaban sus colores, sus goles, los jugadores levantando los brazos y nosotros los nuestros sin dejar de aplaudir hasta que se escondían en el túnel. Fui feliz, aquella vez fui feliz y pensé que repetiría esa agradable sensación. Me equivoqué, era todavía un niño que miraba la pelota como si fuese una golosina. Caramelos, juguetes, pelotas, todo me hacía bien, feliz. Pero esos 11 hombres azules y blancos que de vez en cuando veía en una cancha, ya no anotaban tantos goles; a veces ninguno y casi no se levantaban las ruidosas palmas al cielo en la tribuna para despedir al equipo. Talleres no ganó más, es como si no hubiese ganado más; pierde, no para de perder, le gusta perder, vamos a verlo perder, a veces hace un gol pero a cinco minutos del final le convierten dos. Estoy profundamente triste, no elijo estarlo, como tampoco elijo los días de sol y de lluvia.

2 Comentarios:

A la/s 21:39, Anonymous Anónimo dijo...

tenés la oportunidad de elejir un un caloventor, el que vos quieras para ese pechito.
yo te lo regalo!
ST

 
A la/s 18:12, Anonymous Anónimo dijo...

Por favor, el que no sepa de futbol, dedíquese a tejer crochet... o a ir de yopin.
Cuando belgrano (no merece llevar mayúsculas) tenga una copa internacional, aunque sea "devaluada" como la Conmebol, Hablen. Saludos

 

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