me entere sin querer
dias atràs, sentado en mi habitàculo de trabajo, (por si no me conoce soy denominado bajo el seudònimo de "tremenda momia" segun me caratulò el pelado que hace basket para este diario) aburrido me levante a pasar el tiempo, pensando en cualquier gilada, y una risita socarrona a mi derecha me llamò la atenciòn...
lo que vi en el monitor de la pc del trabajador en cuestiòn, que bajaba una foto bastante "prohibida" y me negò el acceso a una mejor visiòn de la misma. como me tratò de "buchon", voy a describir lo que pude observar... se trataba de una foto sacada en el interior de un sanitario, y habìa dos personas... una mujer, me di cuenta porque portaba polleras balncas, al estilo brasilero... quiere decir que la foto se sacò en Brazil, si apelamos a la lògica... pero lo terrible fue que no pude advertir quien era el hombre de la pictografìa..
pero si relacionamos/asociamos, dos personajes comicos de esta redacion vacacionaron en el pais carioca.. ¡quien serà el hombre con la mujercita en el baño?? cha chan chan arriesgue usted, yo me mantengo al margen de la situacion, porque ¿soy buchon? nada que ver, pero si me buscan, me van a encontrar....
saludos comicos, adios mis estimados, chau profesor y ANTE TODO, BUENAS NOCHESSS
Día de los Enamorados, una porquería
Yo, por las dudas, compré un par de claveles en un semáforo y los puse en remojo la noche del 13. Me acosté y la pasé en vela esperando el amanecer glorioso de un día glorioso. Desayuné a las 6.30, me subí a la moto no sin antes perfumarme y tomé rumbo para el centro, termómetro social de cualquier festejo. Llevaba los claveles en una bolsita de minisol colgada del manubrio, lentes oscuros, camisa desprendida, bombacha gaucha y sandalias a tono: un dandy. Un clavel en cada mano alzada, cual Jélic ejecutando su paso preferido de baile, y una sonrisa más amplia que el cielo eran mis armas de seducción para dar el golpe de nocaut a la dama que hacía unos días me amagaba con sus besos. Las flores siempre ganan, me dijo un amigo al que no le conozco mujeres, pero lo quiero igual. Toqué el timbre estirando el meñique izquierdo; una voz se apresuró por el portero preguntando "quién es a esta hora". Tu perseguidor incansable, bombón- respondí sensualmente. ¡Pero la puta que lo parió...! ya sé, sos el flaquito de la moto azul, ¿qué hacés acá? -dijo con voz enojosa. Es que... yo pensaba que un par de claveles -yo tartamudeaba- te iban a gustar y me vine. ¿Sabés que día es hoy? -rematé. No, ni me importa. Chau -respondió la turra.
Así comenzó mi día de San Valentín, y terminó con dos vasos de whisky y una revista erótica.
Hoy, la flamante ingrata me llamó para discuparse, pero los claveles ya están marchitos.
Le presentamos a...

la sunga amarilla de Imaz...