ALCOHONAFTA
Caminaba hacia la parada, acelerando el pucho y consumiendo los pasos, llegué y busqué mi lugar de siempre: apoyado contra el poste. Pero para mi sorpresa, ese santuario había sido ultrajado, violado por un tipo que me espiaba con los ojos desorbitados.Sin poder disimular mi calentura, traté de tomar distancia, miré hacia el horizonte esperando que aparecira el bondi; muy hondo en mi conciencia lo esperaba, sabía que en cualquier momento el tipo alguna pelotudez iba a preguntar. Como si se tratara de Horangel, adiviné. Antes de la primera palabra llegó un aliento a vino que casi me emborracha y acto seguido escuché: "¿loco no tené un cohjpel?". Lo miré para responderle, el tipo estaba hecho mierda, casi no se distinguía donde terminaba la barba y empezaba la mugre, y mucho menos la cara. Me quedé sin palabras, a lo que el respondió con una sonrisa de dientes escasos pero de profundo amarillo colgate.
Me hubiese resultado simpático si no se hubiese estado rascando (para no decir excavando) la oreja con la llave de "un auto", porque este tipo no podía tener auto.
Contesté con un parco "No maestro".
El tiempo parecía una eternidad y cada vez que miraba con el rabillo del ojo lo veía ahí, intentando mantenerse parado y hurgándose la oreja con la llave. Este hecho se repitió incontables veces, y la llave estaba cada vez más adentro. Ya no lo miré más, pensaba en cualquier cosa para olvidarme de eso.
Al parecere resultó, me encontré abstraído, hasta que en cierto momento sentí un motor, cada vez más cerca, más cerca, hasta sentí un olor como a nafta. Pensé "este culiao me va llevar pueso", cuando me di vuelta, el borracho pasó a toda velocidad, mordió banquina y se perdío a contramano por la avenida. Si, arrancó.
