2.20.2007

CRISTOGEDIA (una tragedia chaqueña)

Parte Primera:

Birrabob ha quedado preso en La Trampa de Eustaquio sin poder cumplir, al menos por ahora, con la misión que le han encomendado: vengar la primera muerte de su segunda esposa, Catalina Rivarola, también conocida como la Mujer Anderson. Aquí, en el reino de Cristogedia, las fuerzas del mal encarnadas por su rey Cristóbulis y su hijo cada vez más lejano Cristobalitus hacen frente a las pálidas brisas del bien subidas al estandarte del Trío Paciencia, que no es un grupo de bailanta porteño; sino un minúsculo séquito proveniente del litoral argentino que habita los subterráneos del reino y que ha unido sus voces cantoras y guerreras para arbitrar con justicia los enfrentamientos en el Continente del Este. En la primera voz de esta famosa terna, que siempre se presenta en forma de triángulo escaleno, haciendo las veces de soprano, el más genuino descendiente de Los Hermanos Cuesta, y también el primer bailaor de flamenco del interior del Chaco, Nahunsinho; un poco más atrás, escondido siempre tras una capa verde en cuya estampa central se puede vislumbrar una perfecta esfera naranja y en su mismo centro el número cinco trazado con pepitas de limón, Chaijalius, la voz de gaviota; y completando el trío y un poco más al fondo, la voz temblorosa de un gorrión en otoño, conocido por pocos y a veces en el principado Los Filtros como el furioso guardapalos en tiempos de pelota de tiento, Tubizarpado.
Muy lejos de allí, en otras latitudes, como a tres horas de camino de tierra de Cristogedia, se yergue el reino de Belverius, perfectamente diagramado y el único en donde la muerte sólo se entiende como la pérdida de la primera vida, porque la revancha para recuperarla está a la vuelta de cada esquina en este reino; más precisamente en Dany Show, un boliche bailable donde en dos momentos cada tanto, primera función y trasnoche de un febrero bisiesto, el mandamás de este antro, el rey Pelusa, devuelve a la vida a aquellos hombres y mujeres que han sido vencidos fatalmente por el dios de los dioses, Amor de Verano. El Ibérico Pelaius, el único mortal que aún no ha sido derrotado por Amor de Verano, sino que ha salido vencedor de cada encuentro y que por este motivo es quien maneja los destinos de Belverius, procura que su hermano Birrabob, bautizado bajo la sombra de un jacarandá como El Tercer Adelantado, busque la venganza de la primera muerte de su segunda esposa, la Mujer Anderson. ¿El asesino de su mujer? Sólo el Oráculo de Aime puede revelarnos la respuesta. Hacia allí se dirigía Birrabob cuando cayó preso en la Trampa de Eustaquio.

Continuará

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