1.14.2008

Levitación

El ángel del Señor vino a mi, rescatándome de mi sopor. Me elevó lejos, hasta cruzar los espacios más allá del aire en sí.
Lleganmos a nuestras vastas tierras de cultivo, y a medida que descendemos, gritos de la fatalidad inminente se levantan del suelo. Mil, más, un millón de voces llenas de miedo. Entonces el terror se apoderó de mi.

Le rogué: “¿Angel de Dios, qué son estos gritos de tortura?”

Entoces resondió: "Estos son los gritos de las zanahorias, ¡los gritos de las zanahorias! Verá, Reverendo, mañana es día de cosecha, para ellas, el Holocausto".

Y me libró de ese sueño, empapado en sudor, como lágrimas de un millón de hermanos aterrorizados.Y solté un potente rugido:

"¡Escúchame Señor, he visto la luz!
¡Ellas tienen conciencia, tienen vida, tienen un alma!
¡Diablos! ¡Deja que los conejos usen anteojos!
¡Salva a nuestros hermanos! "

¡Denme un amén¡ ¡Denme un aleluya!

Gracias Jesús.

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